El Informe Mundial de la Juventud del DAES de la ONU explora el papel de los jóvenes en la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DESA) ha publicado un informe que explora el papel de los jóvenes en la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible denominado “Informe Mundial de la Juventud: Los jóvenes y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”.

“Hemos venido aquí para informarles (a los líderes mundiales) que el cambio está llegando, les guste o no”, fue probablemente la oración más citada en la reciente conferencia sobre el clima COP24. No fue pronunciada por el Secretario General de las Naciones Unidas ni por ninguno de los Jefes de Estado y de Gobierno, sino por una joven de 15 años de Suecia, Greta Thunberg, que había desatado un poderoso movimiento mundial de huelgas escolares para la acción climática.

Sus palabras son representativas de las actitudes de la generación joven de hoy. Un estudio reciente, realizado en 15 países de todo el mundo, encontró que a nivel mundial, los jóvenes son más optimistas sobre el futuro que las generaciones anteriores. A pesar de enfrentar tasas de desempleo mucho más altas, más inestabilidad y salarios más bajos que sus predecesores, los jóvenes de hoy están llegando a la edad adulta confiados en que pueden construir un futuro mejor para ellos y para los que lo siguen.

Los estudios de casos de todos los rincones del mundo, recopilados por el Informe Mundial de la Juventud, parecen justificar el optimismo de los jóvenes. Desde un movimiento juvenil que impulsa la acción climática en la región árabe hasta una organización que expande la alfabetización digital entre los jóvenes en las zonas rurales de Filipinas.

Lamentablemente, la generación joven de hoy se queda atrás cuando se trata de educación y empleo. Según el Informe Mundial de la Juventud, una de cada cuatro personas en edad de asistir a la escuela secundaria no está inscrita en una escuela y menos de la mitad de los jóvenes participan en el mercado laboral. E incluso entre los que tienen un trabajo, uno de cada seis vive en la pobreza extrema.

Estas cifras son más que simples estadísticas: representan el potencial desperdiciado de millones de personas cuyas capacidades y entusiasmo podrían haber acelerado enormemente nuestro progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Asegurar el acceso a una educación inclusiva y de calidad es esencial para que los jóvenes tengan oportunidades de encontrar un trabajo decente. La calidad de la educación primaria y secundaria no es suficiente. Deben complementarse con una educación técnica, profesional y terciaria asequible que proporcione a los jóvenes habilidades relevantes para el empleo y el espíritu empresarial.

Puede descargar el informe aquí

ALLCOT

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