Adaptación al cambio climático a través del reciclaje de botellas de plástico

De acuerdo a recientes estudios, durante el proceso de descomposición del material plástico se producen emisiones de metano y etileno, dos gases de efecto invernadero con un elevado poder de calentamiento global. Es decir, determinados plásticos son vulnerables a los procesos de degradación causada por factores ambientales como la luz, calor, humedad, oxidación química y actividad biológica, que provocan cambios físicos y químicos en la estructura del polímero. Según un estudio reciente publicado en PLOS ONE (Royer S-J, Ferrón S, Wilson ST, Karl DM (2018) Production of methane and ethylene from plastic in the environment. PLoS ONE 13(8): e0200574. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0200574), el polietileno libera aditivos y otros productos de degradación en el medio ambiente durante toda su vida útil y, una vez liberados, pueden ser tóxicos y tener efectos adversos en el medio ambiente y la salud. Además, hay que tener en cuenta que dichas emisiones van aumentando progresivamente durante el paso del tiempo.

 

Mitigación y adaptación al cambio climático

En los últimos años están emergiendo numerosas iniciativas de disminución y reciclaje de este tipo de residuos. Un mayor reciclaje de plástico ayudará a reducir la dependencia de los combustibles fósiles para nuevas producciones y reducirá las emisiones de CO2, de conformidad con los compromisos de mitigación del cambio climático del Acuerdo de París. Pero existen otras soluciones, de carácter innovador que están consiguiendo la fabricación de distintos productos a partir del reciclaje de plásticos. Pequeñas empresas que son capaces de producir material de construcción usando como materia prima botellas de plástico recicladas. Estos bloques de construcción, tienen unas características de ligereza, durabilidad y versatilidad que los hacen idóneos para la reconstrucción de áreas afectadas por eventos extremos causados por el cambio climático, contribuyendo por tanto a la adaptación al cambio climático.

La capacidad aislante del material con el que se producen permiten construir viviendas adecuadas para aquellas localidades donde las olas de calor causan graves problemas de salud, sobretodo, en las poblaciones más vulnerables.

El agua es el principal agente de deterioro de los materiales porosos como la piedra y el ladrillo, y los cambios en la humedad inducidos por el cambio climático son una preocupación en el sector de la construcción, que no afecta a las viviendas construidas con dichos bloques. Su ligereza además hace que su traslado sea menos costoso, menos emisor de gases de efecto invernadero, y fácil de llevar hasta zonas devastadas por eventos climáticos extremos como riadas, tsunamis o terremotos. Todas estas características facilitan además la construcción de asentamientos temporales durante dichos fenómenos.

A largo plazo, si iniciativas así prosperan, la cadena de valor del plástico estará mucho más integrada, y la industria química colaborará estrechamente con los recicladores para ayudarlos, por ejemplo, reemplazando sustancias que dificultan los procesos de reciclaje.

 

Incrementando la resiliencia de los ecosistemas

Recuperar los desechos plásticos acumulados en los ríos, playas y cualquier otro ecosistema para la fabricación del material de construcción, aumentará la calidad y cantidad de especies de flora y fauna, especialmente aquellas que están amenazadas, incrementando por tanto la biodiversidad. Cuanto mayor sea el número de especies que viven en un ecosistema, más probabilidades tendrán de supervivencia, asegurándose así también que se mantiene la funcionalidad de los mismos y son, por tanto, más resistentes y resilientes a los efectos del cambio climático.

Las actividades de limpieza de las riberas de los ríos para obtener los residuos plásticos contribuyen también a una mejor recarga de los acuíferos locales y por tanto garantizan en mayor medida el acceso al agua. Se pueden crear además incentivos locales que de alguna manera fomenten actividades de limpieza de este tipo de ecosistemas.

 

Contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Iniciativas de este tipo, implementadas en países en vías de desarrollo, empoderando a las comunidades locales y focalizado en las mujeres, tienen una clara contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Utilizan el ODS 13 (Acción por el Clima) como vehículo de canalización de la contribución a otros ODS como Igualdad de Género (ODS 5), Reducción de la Pobreza (ODS 1), Agua limpia (ODS 6) o Trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8), entre otros.

La producción mundial del plástico se ha multiplicado por 20 desde los años 60, llegando a los 322 millones de toneladas en 2015, y se espera que supere los 600 millones en 2030. La mayor parte de los residuos de plástico en el mundo terminan en el mar. Greenpeace afirma que los desechos de plástico matan aproximadamente a 100.000 mamíferos marinos cada año, así como a millones de aves y peces. Por tanto, necesitamos más iniciativas creativas e innovadoras que sean capaces de aunar mitigación y adaptación al cambio climático. Necesitamos esfuerzos adicionales para la descarbonización de nuestra economía creando a su vez oportunidades de crecimiento sostenible.

 

ALLCOT

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